Cualquiera tiene un punto com punto ar

tan simple como eso…

Recuerdo

Cuando te llevaron el auto y fuimos con Leo y Gabi a buscarlo a Constitución, que pagué la multa con la tarjeta porque no tenías efectivo.
Cuando fuimos al Tigre. No sé como hicimos para meter el perchero en el auto.
Cuando no te querías mostrar a mis amigos y mi familia en la muestra del 2004.
Cuando nos encontramos en Liberarte por primera vez: yo con la chomba fea celeste y el eterno cargo negro, y vos con sólo un yogur encima. Y me odiaste por demorar la hora de la cena.
Cuando fuimos a La Peca a festejar el premio.
Cuando en Mardel te llamó María para confirmarte que empezabas a trabajar.
Cuando entró la bandita a La Peca y te encerraste en el baño.
Cuando finalmente pudimos.
Cuando la primer noche nos quedamos hasta cualquier hora, ahí en Córdoba charlando, y yo sabía que al otro día iba a estar hecho pelota pero no me importó.
Cuando pudimos comer bien en el Correntoso.
Cuando luchabamos contra los moscones.
Cuando se quedó el mini-micro en medio de la nada.
Cuando llegué tarde a tu casa para tu cumple con un velador nomás.
Cuando cuidamos la casa de Leo y el perro te había destrozado las zapatitas.
Cuando tenías esos interminables dolores de cabeza en lo de Martín.
Cuando me hice el canchero con mi espalda y oficializamos el noviazgo en Parque Centenario.
Cuando te mataste haciéndome el regalo y yo medio que te lo desprecié, y con justa razón te enculaste.
Cuando estabas ansiosa de que me saquen los aparatos.
Cuando no aguantábamos más, muy al principio.
Cuando tomé la pastilla milagrosa.
Cuando festejamos el aniversario en Tao-Tao y te regalé la guía de Colombia y vos las Reebok grises.
Cuando fuimos a la cumbre. Y las corridas. Y la policía. Y el hotel donde estaba Bush. Y los patovas de Bush.
Cuando fuimos a ver Les Luthiers con Gabi y Sil.
Cuando escuchaste Dub Side Of The Moon en Villa Gesell y limaste.
Cuando se robaron a Aurelio.
Cuando te mandé al carajo por teléfono. Y no nos hablamos más… hasta el otro día, que terminamos tomando una cerveza en Zapi.
Cuando tuviste el Ka y salimos al palo con El Vuelo del Moscardón.
Cuando te dormías con mis mimitos.
Cuando me puteabas y te enculabas por desperdiciar los domingos.
Cuando te esperaba a que terminaras en La Peca.
Cuando me llevabas a la feria de Palermo y yo me embolaba y vos te enculabas porque yo me embolaba.
Cuando prendías el ventilador pero igual te tapabas con la frazada.
Cuando cambíe la rueda volviendo de Mar del Plata, mientras vos y Paula me gastaban.
Cuando tuvimos la maratón de Jodete con Gabi y Sil hasta las 7 de la mañana, medio borrachos.
Cuando hicimos el auto de carreras de arena con Marie y Pancho.
Cuando me quisiste matar en Villa La Angostura porque no aguanté.
Cuando en El Bolsón estaba el No-Papo y concurso de pedos.
Cuando fuimos a las termas con Leo y Gabi.
Cuando se nos cayó al piso el arroz en el Lago Falkner.
Cuando los Campanellis no nos dejaron dormir en San Pedro.
Cuando fui corriendo a la mañana a comprar el Evatest… y por suerte dió negativo.
Cuando se cayó soporte del televisor con el dvd y tu mamá quedó petrificada.
Cuando estuvimos horas haciéndole el adorno de la torta de los 60 de tu mamá.
Cuando volviste, la primera noche, que aunque estabamos fundidos y con todo el mundo despierto, igual no nos aguantamos. Y estuvo buenísimo.
Cuando no pudimos a la vuelta de la Biblioteca Nacional, con la maldición de Farmacity.
Cuando me mandaste la primera foto. Y me gustaste.
Cuando despedimos a Paula e hicimos la foto de la última cena.
Cuando me llevaste a la casa de la Tota por primera vez, que yo estaba más que intimidado.
Cuando fue mi cumple en tu casa y conocí a tus hermanos y cuñadas.
Cuando ibamos a la casa de mi viejo a hacerle compañía.
Cuando tampoco nos aguantamos y estrenamos el sillón esperando a que llegaran los invitados de mi cumple.
Cuando fui a cuidar a tus gatos mientras estabas de viaje.
Cuando me corté el pelo a lo ochentoso, y a la única que le gustó fue a vos.
Cuando le hablé al fotógrafo de la fiesta de Kingston sobre nada, y quedamos ahí mudos, sin nada que decir, y vos primero me querías matar y después querías que te trague la tierra.
Cuando estuvimos en el campo en año nuevo, con ese calor agobiante y los miles de bichos y el super escarabajo indestructible.
Cuando conociste a mis viejos.
Cuando me llevaste a cambiar el ventilador en Vicente López.
Cuando Carolina cantó Hero y surgieron las miradas cómplices.
Cuando me fuiste a buscar después del estreno de “Extraños”.
Cuando te veía por la ventana llegando a tu casa.
Cuando fuimos a comer ravioles a la YPF.
Cuando me dijiste “bombón” por primera vez.
Cuando hicimos la fallida sesión de fotos en lo de tu viejo con Leo.
Cuando me hacías puchero para que me quedara a dormir en tu casa.
Cuando fui por primera vez a tu casa.
Cuando fuimos a la terraza de tu casa y probamos como era al aire libre, casi con toda la ropa puesta.
Cuando chocaste con el auto que me asusté pero por suerte no pasó nada.
Cuando el auto quedó abollado con el granizo.
Cuando bajamos a ver la nieve en el cumpleaños de mi viejo.
Cuando nos quedabamos hablando hasta cualquier hora, pese al sueño.
Cuando me llamaste desde California y te atendí en el colectivo.
Cuando llegué sin un mango a tu casa y te avisé por teléfono que prepararas la plata para pagar el taxi.
Cuando volvimos de Gesell y nos desayunamos literalmente en Retiro de lo de Cromañon.
Cuando fumamos en la arena mirando las estrellas.
Cuando te dormías mirando tele, pero aún así no querías ir a la cama.
Cuando te quedabas leyendo y yo me dormía.
Cuando me despertabas con el café con leche y los cuernitos.
Cuando nos bañabamos juntos que nos moríamos de frío.
Cuando vino el pibe sin dedos a tocar la guitarra en Bariloche que no sabíamos como sacarnoslo de encima.
Cuando jugábamos al juego del personaje y no conocías a nadie.
Cuando te colgabas con el Luxor y yo miraba.
Cuando te pellizcaba y te molestaba.
Cuando creí que me ibas a dejar. Y no fué.
Cuando creí que me ibas a dejar. Y sí fué.

April 30, 2008 - Posted by | diario de una ruptura

2 Comments »

  1. viste que a veces leyendo o esuchando la historia de una tragedia, una alegría, un lo que fuere de un completo extraño te estremece el alma hasta las lágrimas?

    Bueno, eso mismo me pasó despues de leer tus “cuandos”.

    Comment by fabi | July 30, 2009

  2. arghhhhhhhhhhhhh te odio, me hiciste acordar de un montón de cuandos.

    Comment by rubiaa | August 3, 2009


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